viernes, 8 de agosto de 2014


PUTERIO EN LA POLITICA

Caminaba el genial Francesc Pujols por la Rambla acompañado por unos jovencitos Salvador Dalí y Josep Pla—la rauxa y el seny— cuando una flor envenenada le salió al paso. Ella lo atrajo con guiños y movimientos de su falda, dejando ver unas piernas morenas hasta la ingle, allá donde en el vórtice de los muslos se encuentra eso que Paul Morand denominaba el cucurucho untuoso.

Venga conmigo señor, que le voy a hacer esto y lo otro. La daifa entró en detalles con el vocabulario heredado de un puerto milenario, canalla y sentimental. Fueros tan prolijas sus promesas carnales, tan abundantes sus descripciones durante una buena media hora de safari sensual, que al fin Pujols se quitó el sombrero y dijo solemne: Señora, como si me la hubiese tirado.

Y el trío siguió caminando por la Barcelona modernista, corsaria y señorial, sin querer imaginar que años más tarde su urbe cosmopolita sería jodida por una mafia de avaros payeses.

Cierto es que tanto Dalí como Pla despreciaban al enano que jamás mira a los ojos (¡cuánta diferencia con el digno Tarradellas!) que pretendía hacer de toda Cataluña y más allá, Valencia y Baleares, su masía particular donde cortar la coca. Pero el poder es harto vulgar y carece de cualquier erótica (salvo para Kissinger y algunas lectoras de Harold Robbins). Es pornografía pura y dura y allí se solazan, en la orgía del ruedo ibérico, la mafia dirigente que predica como Cristo viviendo como dios un nuevo todo para el pueblo pero sin el pueblo, y encima sin modales versallescos.

El enano ha servido mientras pactaba con populares o socialistas (a eso aspiraba la sultana de Mallorca, pero pese a los esfuerzos de tanto docente subvencionado, la paja mental nacionalista no tiene calado en Baleares). Y tensó tanto la cuerda independentista que la butifarra ha estallado mostrando la hez con que estaba rellena.

Los políticos son los principales responsables de este triste fin de fiesta. Su insaciable voracidad a la sombra del banano público les ha convertido en enemigos del pueblo, que piensa a lo Groucho: Un político es alguien que busca problemas, los encuentra, emite un diagnóstico falso y aplica la solución equivocada.

La regeneración política es fundamental en este reinado. Posiblemente traiga una nueva ola de puritanismo. Pero mejor eso que el bochinche sangriento que vendrá en forma de revolución populista si los macacos de la cosa no reaccionan.

Mientras tanto, sigamos paseando con Francesc Pujols.

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